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Sauna de infrarrojos
Similar a la sauna finlandesa convencional, pero trabaja a un máximo de 65 grados, siendo 50 grados suficientes para hacer que el usuario empiece a sudar. Por eso la sauna de infrarrojos permite a personas con varices y tensión arterial baja beneficiarse de las virtudes de tomar sauna sin los inconvenientes de las altas temperaturas de la sauna convencional (entre 80 y 100 grados).
Como accesorios tiene música y 60 puntos de fibra óptica en el techo para hacer cromoterapia. Fabricada en madera de cedro rojo. Muy recomendable combinar dicha sauna con el masaje.
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