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Drenaje linfático manual

Definimos el Drenaje Linfático Manual (DLM) como una técnica específica de activación del desagüe del líquido acumulado en los tejidos y de la linfa a través de los capilares y vasos linfáticos cuando el flujo normal de la misma se encuentra enlentecido o se ve interrumpido.

Las técnicas que se realizan tienen como finalidad activar el sistema linfático  y para ello se utilizan movimientos lentos, indoloros y rítmicos que van desplazando la linfa hacia los ganglios linfáticos y zonas  de desagüe para su posterior incorporación al sistema circulatorio; por lo tanto el sistema linfático cumple una función primordial en el cuerpo humano ya que  lleva el líquido sobrante que se acumula en los tejidos al sistema vascular  para posteriormente ser excretado por la orina o por las heces; si este líquido se quedase estancado en el cuerpo humano moriríamos es 24 horas; de ahí que  el sistema linfático- vascular sea de suma importancia para la  supervivencia y la salud del ser humano.

Para la aplicación del DLM no se utilizan ni aceites ni cremas ni talcos y las maniobras se realizan con una presión determinada.

Entre los efectos que produce el DLM encontramos:

  • Drenante: evacúa el exceso de  líquidos de los tejidos y de metabolitos.
  • Simpaticolítico: las maniobras de drenaje al ser monótonas favorecen el adormecimiento del paciente y por lo tanto la relajación muscular.
  •  Analgésico e inmunológico.

Indicaciones del DLM:

  • En linfedemas (primarios y secundarios –postmastectomias, portcirugía), insuficiencia venosa( piernas cansadas), flebolinfedemas, lipedemas.
  • Edemas de origen traumático: hematomas, esguinces, roturas de fibras musculares, luxaciones, rotura de ligamentos, fracturas…
  • Edemas ortostáticos de origen quirúrgico: operaciones ortopédicas, operaciones de cirugía estética, operación de maxilares y extracciones dentarias, tratamiento de las cicatrices.
  • Trastornos de origen reumático: reumatismo articular agudo, artrosis, artropatías, reumatismo de partes blandas.
  • Enfermedades del aparato respiratorio: resfriados crónicos y de tipo alérgico, sinusitis, amigdalitis crónica, bronquitis crónica, bronquitis asmática.
  • Alteraciones del aparato digestivo: estreñimiento crónico.
  • Trastornos cutáneos: acné, eczemas crónicos y de tipo alérgico.
  • Trastornos de tipo neurovegetativo: stress, fibromialgia.

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